Todos amaban a Monina Klevens y otros cuentos reúne historias traviesas y juveniles; relatos que evocan esa clase de recuerdos que parecen quedar suspendidos para siempre en algún rincón de la memoria.
El reto gráfico de esta portada consistía en transmitir el espíritu cálido, festivo y nostálgico de ciertas épocas y paisajes colombianos, donde una piscina, un billar o una tarde cualquiera podían convertirse en el escenario perfecto para la aventura y la complicidad.
La propuesta visual buscaba sugerir, desde la poesía gráfica, el tono emocional de los relatos sin caer en lo literal. El concepto principal giraba alrededor de un juego espacial: construir una escena dentro de otra y utilizar la perspectiva para alterar, por un instante, la lectura de la imagen.
La cubierta completa prolonga ese pequeño universo visual. La mesa de billar se transforma en piscina y viceversa; un símbolo de juventud, ocio y memoria, donde los recuerdos permanecen inmóviles bajo una superficie azul verdosa, profunda y silenciosa.